La migraña. Esa maldita pasajera -y cómo yo (casi) la he vencido-

La migraña. Esa maldita pasajera -y como yo (casi) la he vencido-

La migraña. Esa maldita pasajera -y como yo (casi) la he vencido-

Migraña, cefalea, jaqueca… da igual, es una p**da que te amarga la vida. Te cuento mi historia y como poco a poco, estoy alejando de mi vida ese dolor de cabeza que te deja k.o.

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Hoy os voy a hablar de la puñetera migraña. Sí, así, sin colorantes ni conservantes. Por ser fino. Porque más que puñetera

Si no la sufres ¡enhorabuena! y si la sufres o conoces a alguien cercano que la sufra -en sus distintas variantes- este post seguramente le va a resultar muy interesante.

Para empezar, no importa el tipo de migraña de que se trate. Yo la he sufrido con o sin vomitos, con “chirivitas” (como pequeños destellos de luz que aparecen y desaparecen y si te pillan conduciendo o andando por la calle casi que no te permiten ver con normalidad), etc.

Palos y palos mientras busco la solución que me quite la migraña para siempre…

A mis casi 47 tacos he pasado por todo tipo de sitios. Médicos y no médicos.

De hecho, recuerdo un reputado digestólogo que me hizo placas, luego una ecografía y finalmente me diagnosticó “vesícula aframbuesada”.

No lo había oído en mi vida, pero parece ser que era una patología “de libro”, según este experto médico.

Es decir, que si cogemos la vesícula y la abrimos, veriamos como si estuviera cubierta en su interior por una especie de “terciopelo” en toda la pared de dicho órgano.

Me mandó un tratamiento consistente en Diazepan, Omeprazol y alguna cosa más que no recuerdo que me hacía empeorar en todos los sentidos (migrañosos) además de dejarme grogui.

Un fiasco.

Afortunadamente, encontré la web de “Vivir sin migraña“… 

La ignoro, paso de ella (de la migraña, digo) y sigo a lo mio?

Esto viene a cuento de los cursos, libros y “masterclasses” que ofrecían en esta web (Vivir sin migraña). Seguí lo que se propone en dicha web comprando primero un minicurso en vídeo, luego el libro -tanto el de la bloguera, Sefora Vermudez, de esta web como el que recomendaba por aquél entonces de su mentor, un neurólogo jubilado-.

Todo lo hice intentando por todos los medios vencer a la migraña. Este neurólogo retirado y la citada bloguera, afirmaban rotundamente que si le plantabas cara a tu migraña (vamos, que si te enfrentabas a ella…) acabarías con esa maldición palpitante e incapacitante de tu cabeza.

¿Cómo? ¡Dime ya mismo que debo hacer!

Sencillo -según los libros, cursos y conferencias del citado neurólogo y la bloguera- “come todo lo que te provoque migraña”.  Si el chocolate, el café, los pasteles y el glutamato te provoca migraña ¡no huyas, come!.

Según las indicaciones de estos expertos en migraña, todo consiste en plantar cara a la migraña con las cosas que, supuestamente, te la provocan. 

Debo decir que a mi no me ha funcionado. De hecho, lejos de mandar a la porra las migrañas, tenía más y más crisis, con espacios muy cortos de tiempo (supongo que será por zampar lo que quizás no debería zampar). 

Sin embargo, según los testimonios de los libros y formaciones de estos expertos (puedes encontrarlos al finalizar el post) hay mucha gente a la que le ha funcionado. Pero también hay que decir que en esos mismos testimonios se aprecian opiniones como la mia -o peores-. Para mi, nada. Cero. Sin resultados positivos.

Pero cada persona es un mundo, y cada migraña también. 

Así que seguí buscando…

Terapeutas holísticos y bioenergéticos

Siempre me han llamado la atención las terapias naturales -conocidas también como “alternativas”-. Soy un fan absoluto de las plantas medicinales, técnicas como la osteopatía para ciertas dolencias, el quiromasaje, la acupuntura, etc., así que decidí acudir a un terapeuta que me recomendaron. 

Practicaba Biomagnetismo. Por resumir, conozco gente que atestigua que esta terapia les ha ido muy bien para ciertas dolencias pero he decir que tampoco me funcionó.

En la consulta del terapeuta de los imanes conocí a una terapeuta que realizaba una técnica de bioenergía en la que solo utilizaba sus dedos, sin tocarte, moviéndolos mientras yo estaba tumbado en la camilla. Una especie de cosquilleo que recorría pies y manos parecía ser la evidencia de que funcionaba.

Pero no. Las migrañas seguían sucediéndose y a mi nada me hacía efecto, nada me quitaba esa maldita migraña.

¿Eso significa que las terapias, técnicas naturales y medicina no oficial o convencional no funciona?

No he dicho eso. Pero al menos en mi caso, como mucho, en el mejor de los casos he sentido cierto alivio con algunas técnicas. Entendiendo como alivio que en lugar de sufrir una crisis cada 15 días la sufra cada tres semanas. Poco más. Que no es poco, la verdad. Pero necesitaba más, no te voy a engañar. 

Y uno ya está harto de tantos rizatriptanes y tramadoles con dexketoprofenos. Me he llegado a meter en dos días una caja de 6 comprimidos liofilizados, junto con otros medicamentos.

Y cuando nada ha funcionado, he tenido que acudir a urgencias a que me pinchen algo tipo Nolotil (ahora te contaré porque otras cosas no puedo…) junto con Primperan. Y a veces he necesitado entre 12 o 24 horas un segundo pinchazo doble.

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La desesperación llama a tu cabeza

De momento, he conseguido espaciar en el tiempo las migrañas. Y no solo es relevante por el dolor, por las crisis en si, si no por el hecho de que las migrañas que tengo siempre van acompañadas de vomitonas y estas, últimamente, por el enorme esfuerzo para tirarlo todo y limpiarme llegaron a provocarme más de una arritmia con la consiguiente visita a urgencias para una cardioversión (en castellano, volver los latidos descontrolados del corazón a latidos normales). Poca broma.

Imagina poder evitar no solo la migraña, sino los vómitos jorobacorazón.

Ahora te contaré como lo he logrado.

Ya sospechaba, por todo lo anterior que te he contado, a base de prueba y error (y tanto, jo…r) que sustancias como el glutamato monosódico (potenciador del sabor) y el aceite de palma eran auténticos productores de crisis migrañosas para mi.

Pero lo que no sabía es que también productos procesados, ciertos pescados, verduras, lacteos, etcetcetc., tenían ese mismo efecto.

¿Y por qué?

Pues descubrí tras investigar mucho -pero mucho- que “la culpa” era de una tal “histamina” y su prima “DAO”.

Es decir, que todo parecía girar en torno a una molecula (la histamina) que se producía en exceso en mi cuerpo por estos alimentos, y por sí mismo el cuerpo no era capaz de eliminar por falta de una enzima, que es la DAO (Diamino Oxidasa).

Vamos, para resumir, la DAO es la encargada de eliminar la histamina presente en los alimentos. Esta enzima se encuentra principalmente en la mucosa intestinal, actuando durante la digestión de los alimentos. Pero si “falla” la producción de dicha encima, tu organismo no puede eliminar adecuadamente la histamina y este avisa provocando desde migrañas -con sus vómitos y vértigos- hasta eczemas, urticarias y demás problemas de salud.

Imagina lo que suponía descubrir todo esto, cuando ya no sabes qué hacer ni por donde tirar. Un tipo hecho y derecho como yo, de 95 kilos, 1,80 de estatura y 47 años (al menos, 40 de los cuales, sufriendo migrañas).

Bueno, mi madre no tenía ese tipo de migrañas, pero si yo soy un tipo hecho y derecho, mi madre era una señora hecha, derecha y Supermán a su lado era un nini. Menuda mujer, ahora entiendo lo que sufría cada día, con pastillas para el dolor, pinchazos y demás. La única diferencia entre sus crisis y las mias, es que ella -afortunadamente- no vomitaba. Y yo, no las sufría a diario como ella. 

Y eso no le impedía hacer de madre, amiga de sus amigas, hermana, electricísta, albañíl, fontanera…

Cuando veo a Wonderwoman saltando y haciendo malabares, veo a una simple aprendiz de mi madre. Que dios la tenga en su gloria.

Me he ido un poco por las ramas, pero es que era así. Y si a ella, aparentemente, la migraña no le incapacitaba (y digo aparentemente, porque habían días que no podía con su alma) a mi me solía dejar k.o. de dos a tres días.

Imagina en un trabajo “normal”… 

O siendo autónomo…

Tremendo.

En conclusión

Así que ahora lo que hago, es tomarme una cápsula de DAO (cualquier marca supongo que vale, pero yo uso esta) antes del desayuno, la comida y la cena, sobretodo si me “salto” la dieta. 

Aunque he de decir que cumplo bastante a rajatabla el sustituir la mayoría de productos que provocan histamina. En lugar de leche (soy muy de yogures, batidos de proteínas de suero, leche condensada con café, etc.) tomo bebida de avena y soja (de almendras, nueces y avellanas no puedo), yogures de soja o avena; en cuantoa  carne (lo siento, no soy vegano) como ternera, cordero, pavo y pollo (cerdo nada, lo cuál me cuesta un montón… cuando veo ese jamoncito serrano, hmmm…). Por supuesto, morcillas, longanizas, tocino, panceta y cosas así nada de nada (muy a mi pesar).

No sigo dieta estricta de momento, pero si tuviera que hacerlo, no lo descarto con tal de evitar la migraña (si te interesa el ebook donde explica la dieta baja en histamina de una forma muy amena y cercana, aquí encontrarás todo lo necesario, explicado por una compi ex-migrañosa).

He de decir que desde que empecé  a eliminar lácteos, soja fermentada (salsa de soja ni verla), comida precocinada y cosas así que potencian la histamina, además de suplementarme con las cápsulas de DAO, llevo sin una crisis por lo menos un mes y pico (al momento de escribir este post).

Así que creo que vamos por buen camino*. 

Espero que te resulte útil esto que te acabo de contar.  

Hasta el próximo post.

Magarza (matricaria) con MagnesioMatricaria para la migraña

Un post de: Ángel, redacción de SoyEsencia.com

Plús: Libros sobre ignorar la migraña y plantarle cara… (a mi no me funcionaron, pero no quiere decir que a ti te pase lo mismo)

Plús: Libros sobre alimentación para bajar la histamina, y tratamiento para aumentar la DAO en el organismo

*Nota importante: Este post trata sobre un caso y vivencia personal que en ningún caso debe tratarse como prescripción, diagnóstico, receta o procedimiento similar alguno. Simplemente se expone lo sucedido y aquello que ha funcionado en una persona en concreto. Como adulto, el lector deberá obrar en consecuencia y consultar con un profesional de la salud.

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